jueves, 15 de diciembre de 2011
MIgajas
viernes, 9 de diciembre de 2011
La mujer justa
Sándor Márai, poeta y novelista húngaro, escribe La mujer justa en los años cuarenta del pasado siglo.Tres personajes, unidos por el destino y envueltos en un imposible triángulo amoroso, hablan de sus experiencias vitales en tres épocas distintas. Márai, a través de los monólogos de Marika, Péter y Judit, inunda sus desgarradoras páginas con una serie de reflexiones sobre el amor, la pasión, el deseo, los celos, la soledad, la literatura, la guerra, la muerte y... en fin, la vida, que no pueden dejar indiferente a nadie. Sus palabras, balas cargadas de poesía, aciertan siempre en la diana, el centro del alma. Muy recomendable.
El amor:
“No se puede amar tanto, no se debe amar tanto a nadie, ni siquiera a los propios hijos. Todo amor supone un egoísmo desenfrenado. […] No se puede amar con segundas intenciones. No se puede amar con tanto crispamiento y delirio” (Marika)
“Rencor, vanidad. Es lo que suele haber en el fondo de todas las miserias y las desgracias humanas. Y soberbia. Y miedo, porque la vanidad no les permite atreverse a aceptar el regalo del amor. Hace falta mucho valor para dejarse amar sin reservas. Un valor que es casi heroísmo. La mayoría de la gente no puede dar ni recibir amor porque es cobarde y orgullosa, porque tiene miedo al fracaso. Le da vergüenza entregarse a otra persona y más aún rendirse a ella porque teme que descubra su secreto… el triste secreto de cada ser humano: que necesita mucha ternura, que no puede vivir sin amor. Creo que esa es la verdad” (Peter)
"¿El amor, dices? Qué bueno eres... Eres un ángel caído del cielo. No corazón, creo que ni siquiera el amor puede ayudarnos. Ni el cariño... El artista aquél me dijo un día que en el diccionario se habían confundido con esas dos palabras. Él no creía en el amor ni en el cariño, sólo creía en la pasión y en la piedad, pero decía que tampoco ayudan porque sólo duran un momento... tanto la piedad como la pasión." (Judit)
La pasión:
“No creo que haya pasiones que se pasen la vida reprimidas, ardiendo en el alma de una persona como un fuego subterráneo o el incendio de una mina… Puede que existan; pero estoy convencida de que semejantes llamas termina por apagarlas la vida misma. ¿No lo cree así?” (Marika)
“Puede que no sea un héroe, pero tampoco soy un cobarde porque tengo el valor de vivir mis propias pasiones” (Peter)
El deseo:
“Sabía que el erotismo no resuelve la tensión entre hombres y mujeres ni de modo definitivo ni a largo plazo; que los momentos de sensualidad nacen por sí mismos y de la misma manera se disuelven en la nada, la costumbre y la indiferencia. […] Y también conocía el movimiento ondulatorio que empuja continuamente al ser humano entre la satisfacción y el deseo, entre la sed y el hastío, en una oscilación que atrae y repugna a la naturaleza humana sin darle paz ni solución. […] Entonces todavía alimentaba una esperanza en el fondo de mi corazón, esperaba que existiese un cuerpo, un único cuerpo capaz de acoplarse en perfecta armonía a otro cuerpo para aplacar la sed del deseo y el hastío de la satisfacción en una especie de manso reposo, en ese sueño que los hombres suelen llamar felicidad. En la vida real no existe, pero yo entonces no lo sabía.” (Peter)
Los celos:
“Los celos no son más que una forma innoble y miserable de orgullo. Sí, también conozco ese sentimiento… lo conozco bien. Casi me mata. Pero ya no soy celoso, ¿comprendes? ¿Me crees? Mírame a la cara. No, viejo amigo, ya no soy celoso porque he conseguido superar el orgullo, aunque a costa de un esfuerzo enorme.” (Peter)
La soledad:
“El que madura se siente siempre solo. Un hombre que padece soledad puede reaccionar de varios modos: puede sentirse herido, lleno de resentimiento, y entonces fracasa definitivamente, y puede resignarse y hacer las paces con el mundo. Puesto que la soledad me oprimía incluso en el seno del matrimonio y la vida familiar, se me hacía un poco difícil firmar ese acuerdo de paz con las personas que estaban a mi alrededor.” (Peter)
“Llega un momento en que invade tu alma el deseo de soledad, cuando ya sólo quieres prepararte en silencio y con dignidad para la última gran tarea del ser humano: la muerte. Tienes que tener cuidado de no hacer trampas. Porque en caso contrario no tienes derecho a actuar. Mientras actúes por egoísmo, mientras busques la soledad sólo por comodidad, por resentimiento o por vanidad, estarás en deuda con el mundo y con todos aquellos que forman parte de tu vida. Mientras tengas deseos, tendrás obligaciones. Pero llegará un día en que tu alma se colme enteramente con el deseo de soledad y quieras expulsar de tu alma todo lo superfluo, lo falso." (Peter)
“Al principio, la soledad pesa como una condena. Hay horas en que te parece insoportable. […] Pero pasan. Porque la soledad, poco a poco te rodea con sus brazos, como lo hacen los misteriosos elementos de la vida y del tiempo, en el que todo ocurre. Y de golpe comprendes que todo ha ocurrido como estaba escrito: primero vino la curiosidad, luego el deseo, luego el trabajo y, por último, la soledad.” (Peter)
La literatura:
“[…] el arte, en su esencia más profunda y secreta, en el corazón y en el alma de cada artista, no es más que una manifestación de su instinto de juego. “¿Y la literatura? –pregunté entonces-. La literatura es algo más que arte, la literatura es una respuesta, un comportamiento ético…” Él escuchó con expresión sombría y amable, como siempre que yo sacaba el tema de su profesión, y luego contestó que sí, que eso era cierto, pero el instinto que alimenta esa actitud moral es un instinto lúdico y, por otra parte, el sentido último de la literatura –al igual que el de la religión- es la forma, y lo que es forma también es arte.” (Peter)
“Leía mucho. Pero con la lectura pasa lo mismo, ya sabes… sólo obtienes algo de los libros si eres capaz de poner algo tuyo en lo que estás leyendo. Quiero decir que sólo si te aproximas al libro con el ánimo dispuesto a herir y ser herido en el duelo de la lectura, a polemizar, a convencer y ser convencido, y luego, una vez enriquecido con lo que has aprendido, a emplearlo en construir algo en la vida o en el trabajo…" (Peter)
La guerra
"¿Días terribles, dices? Deja que lo piense... ¡Bah! Yo qué sé. Más bien era como si se hubiera descubierto algo que de otra forma no habría sido evidente, algo en lo que la gente no había pensado nunca, una idea que siempre había ahuyentado de su mente... ¿Qué? Pues que nada tenía ni fin ni sentido. Pero había algo más... Nos habíamos acostumbrado enseguida al miedo, lo sudábamos, como la fiebre en una enfermedad. Todo había cambiado... [...] Pero la gente no sólo se sentía atacada por las bombas. Todos sentían que en medio de aquella confusión de alarmas aéreas, de destacamentos que corrían de un lado a otro con el botín robado o las personas detenidas [...] estaba ocurriendo algo más... Ya no había manera de distinguir entre el campo de batalla y lo demás... porque la guerra había llegado también a nosotros mismos, a lo que quedaba de la vida civil, en las cocinas y en los dormitorios, y había estallado algo... aquello que hasta entonces había mantenido unida a la humanidad, por desidia o por pura pereza. En mi interior también estalló algo cuando vi a mi marido en aquel puente desastroso. [...] Estalló el melodrama que habíamos interpretado..." (Judit)
jueves, 17 de noviembre de 2011
Donde más duele el desamor
sábado, 5 de noviembre de 2011
Barrio sin luz - En la orilla del mundo
lunes, 3 de octubre de 2011
Poesía lírica
Estos son algunos:
Σαπφώ (Safo de Lesbos) (s. VII aC-VI aC)
Φαίνεταί μοι κῆνος ἴσος θέοισιν
ἔμμεν’ ὤνηρ, ὄττις ἐνάντιός τοι
ἰσδάνει καὶ πλάσιον ἆδυ φωνεί-
σας ὐπακούει
καὶ γελαίσας ἰμέροεν, τό μ’ ἦ μὰν
καρδίαν ἐν στήθεσιν ἐπτόαισεν·
ὠς γὰρ ἔς σ’ ἴδω βρόχε’, ὤς με φώναι-
σ’ οὐδ’ ἒν ἔτ’ εἴκει,
ἀλλ’ ἄκαν μὲν γλῶσσα ἔαγε, λέπτον
δ’ αὔτικα χρῶι πῦρ ὐπαδεδρόμηκεν,
ὀππάτεσσι δ’ οὐδ’ ἒν ὄρημμ’, ἐπιρρόμ-
βεισι δ’ ἄκουαι,
κὰδ’ δέ μ’ ἴδρως ψῦχρος ἔχει, τρόμος δὲ
παῖσαν ἄγρει, χλωροτέρα δὲ ποίας
ἔμμι, τεθνάκην δ’ ὀλίγω ‘πιδεύης
φαίνομαι
Traducción y versificación de Francisco José Triviño
Me parece igual a los dioses aquel varón
que te escucha mientras, sentados cara
a cara, de cerca le hablas endulzada
y le sonríes con amor.
Por eso me falla el corazón dentro del pecho,
y es que, apenas te miro, me quedo sin voz,
mi lengua habla silencio, bajo mi piel
corre un suave fuego,
mis ojos nada ven, me zumban los oídos,
sudo en frío, soy toda temblor al fin,
y a mí misma, cual yerba que palidece,
me veo a punto de morir.
Gaius Valerius Catullus (Gayo Valerio Catulo) (s. I aC)
Carmina 51 (las tres primeras estrofas son una paráfrasis del poema de Safo)
Ille mi par esse deo uidetur,
ille, si fas est, superare diuos,
qui sedens aduersus identidem
te spectat et audit
dulce ridentem, misero quod omnis
eripit sensus mihi; nam simul te,
Lesbia, aspexi, nihil est super mi
uocis in ore
lingua sed torpet, tenuis sub artus
flamma demanat, sonitu suopte
tintinant aures, gemina teguntur
lumina nocte.
Otium, Catulle, tibi molestum est;
otio exultas nimiumque gestis;
otium et reges prius et beatas
perdidit urbes.
Traducción propia
Me parece que es igual a un dios,
si no es impiedad, que supera a los dioses,
aquel que, sentado frente a ti, sin cesar
te contempla y te oye
sonreir con dulzura, lo que a mí, desgraciado,
me arrebata todos los sentidos; pues apenas,
Lesbia, te he visto, se me apaga
la voz en la boca,
se me entorpece la lengua, por mis miembros
corre una sutil llama, con su sonido interior
zumban mis oídos, una doble noche
cubre mis ojos.
El ocio, Catulo, te es funesto;
con el ocio te exaltas y en demasía te excitas;
el ocio, ya antes, a reyes y felices
ciudades destruyó.
Francisco de Quevedo (s. XVI-XVII)
Amor impreso en el alma, que dura después de las cenizas
Si hija de mi Amor mi Muerte fuese,
¡Qué parto tan dichoso que sería
El de mi Amor contra la vida mía!
¡Qué gloria, que el morir de amar naciese!
Llevara yo en el alma adonde fuese
El fuego en que me abraso, y guardaría
Su llama fiel con la ceniza fría
En el mismo sepulcro en que durmiese.
De esotra parte de la muerte dura
Vivirán en mi sombra mis cuidados,
Y más allá del Lete mi memoria.
Triunfará del olvido tu hermosura;
Mi pura fe y ardiente, de los hados;
Y el no ser, por amar, será mi gloria.
Felix Lope de Vega y Carpio (s.XVI-XVII)
Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.
Gustavo Adolfo Bécquer (s. XIX)
Rima LXVI
¿De dónde vengo?... El más horrible y áspero
de los senderos busca;
las huellas de unos pies ensangrentados
sobre la roca dura;
los despojos de un alma hecha jirones
en las zarzas agudas,
te dirán el camino
que conduce a mi cuna.
¿Adónde voy? El más sombrío y triste
de los páramos cruza,
valle de eternas nieves y de eternas
melancólicas brumas;
en donde esté una piedra solitaria
sin inscripción alguna,
donde habite el olvido,
allí estará mi tumba.
Luis Cernuda (s. XX)
Te quiero
Te lo he dicho con el viento,
jugueteando como animalillo en la arena
o iracundo como órgano impetuoso;
Te lo he dicho con el sol,
que dora desnudos cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes;
Te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas;
Te lo he dicho con las plantas,
leves criaturas transparentes
que se cubren de rubor repentino;
Te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo,
te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.
Pero así no me basta:
más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte;
más allá del amor,
quiero decírtelo con el olvido.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Orgullo herido
"Nunca nos acostumbramos a ser menos importantes para los demás de lo que ellos lo son para nosotros: Martins experimentó, como una punzada, la sensación de que se podía prescindir de él mientras esperaba en la puerta de autobuses, mirando cómo la nieve caía lentamente, tan fina y suave que los grandes montones entre los edificios en ruinas tenían una apariencia de permanencia como si no fueran el producto de aquella escasa nevada, sino que fueran a quedar para siempre en el nivel de las nieves perpetuas."
Graham Greene "El tercer hombre"
Escena final de la película:
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Tú no puedes volver atrás...
El poema completo en www.poesi.as/jag0020b.htm